Noviembre 1, 2009

Rendija a Otro

“Hace ocho días de mi encuentro”. dijo Laura, mientras buscaba anclar sus piernas en las de Mariano y acurrucaba a Mariana a su costado. Por segundos fue como si hubiéramos quedado fuera de tiempo y lugar.
“¿Cómo cuándo nos conocimos?” preguntó Mariano provocadoramente divertido.

“Cuando nos conocimos, ardimos en lujuria carnal. Esto sólo fue lujuria”, rió Laura, subiéndose a la ola impulsada por Mariano.

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Hacía una semana Laura salió apresurada de su oficina y, arañando las reservas de sus baterías de funcionamiento, recorrió los pasillos del supermercado para la compra semanal y de los traguitos que, como casi todos los viernes, hacía en su casa. Por acuerdo con Mariano, habían escogido morir el viernes, para nacer el sábado, redimidos de obligaciones de sobrevivencia de la especie -relaciones públicas incluidas-, que les devoraba a mordiscos durante la semana.

Conocía los pasillos del supermercado como la alacena de su cocina y los recorría a velocidad sostenida, con la misma eficiencia japonesa que recorría sus días. Por momentos, los productos parecían saltar al coche de la compra con vida propia, mientras ella hablaba por el celular con Mariano, y al mismo tiempo, en semipresencia, con el carnicero.

A Mariano dijo: “Paso a poner gas y llego a la casa. ¿Empiyamaste a los enanos? ¿Cuántas botellas compro? En el fregadero dejé las alitas de pollo descongelándose, andá preparándolas”.

Al carnicero: “Un kilo de mano de piedra, otro de lomito y cinco filetes de corvina. ¿Está fresca?”.

A Mariano de nuevo: “¿No les dijiste? Llamálos ya. Dáles cualquier pretexto. El contrato de Metaflor pasa por Joaquín y de una vez Carmen se entretiene conversando con Kiki que sino se vuelve insoportable”.

Al carnicero: “Señor ponga además medio kilo de jamón de pavo, en rebanadas gruesitas”.

A Mariano: “Ve que Mariana no vea más tele y Alito sólo media hora más de Nintendo. ¿Qué más necesitás?”.

Al carnicero: “Gracias”.

A Mariano: Dejálos que no hagan la tarea hoy. Estos maestros son una lacra, por ahí empieza la peste. Fijáte cuánto hay de ginebra, Agustín sólo toma ginebra. No, no me olvido de los cigarros” dijo finalmente entre verduras y frutas.

Estaba agotada y lo sabía. Empezaba las semanas cansada de ella y terminaba cansada de los demás. Se sentía exhausta de contener una fuerza centrífuga que se empeñaba en arrojarla lejos.

Mientras esperaba, en la pausa obligada de la fila de las cajas, tuvo un déjà vu anticipado de la fiesta que le esperaba por la noche.

Sabía a quien acercarse, cómo, cuándo, a través de qué tema, y en qué nivel etílico, con el propósito de tejer objetivos de trabajo. A María, se le acercaría prudentemente; preguntaría cómo se sentía con el asunto de su divorcio, para terminar hablando de la posibilidad de que Mariano y ella, pudieran readquirir las acciones que se disputaban los recién separados. José era un coqueto de mierda y ella se convertía en otra cuando hablaban de la cuentota de la cadena de hoteles y a Rodrigo, verdaderamente importante, lo abordaría Mariano. Fueron compañeros del colegio y room mates mientras estudiaban en Boston; los unía una amistad que, sin dejar de ser verdadera, por momentos alcanzaba una distorsión amorfa en medio de negociaciones, algún recuerdo de juventud y los momentos prefabricados para crear acercamientos comerciales.

Todos eran compañeros de vida más o menos llevaderos. No eran ellos la razón de su desasosiego, sino la conciencia perturbadora, de que su actividad era de pura compulsión que gritaba “deslibertad’‘” De que, como en tornado, partes de ella volaban en fragmentos que no podría unir; y que, Mariano, ella y sus hijos, se acercaban a un punto de no retorno de no sabía donde.

Del déjà vu volvió furiosa, pagó con un garabato en el papel que le extendieron y, cuando la furio se volvía tristeza, fue interceptada, a sólo unos metros de la salida, por una grabadora telefónica con una sonrisa Colgate y tono amable que se acercó por su lado derecho

“Es un regalo de promoción de la nueva presentación que combina menta y sábila para una limpieza profunda y aliento fresco”, dijo.

La promotora de pastas de dientes, dijo un par de frases más en el momento preciso, en el lugar adecuado y con la sonrisa perfecta que necesitaba Laura para mandarla a la mierda.

“Ese cepillo de dientes es exceso de inventario de los de peor calidadt, la pasta en tamaño mediano, disimula el contenido mísero de tirada especial para regalo promocional. Y, trate Usted de convencerme de lo contrario, pero yo lo que menos necesito es aliento fresco, ni agradecer sus promociones que ya he pagado”
Desdoblada como estaba calló, y con gesto servil abrió el bolso, guardó la pasta de menta y sábila para una limpieza profunda y aliento fresco y aún le alcanzó el talante para abrir la boca y botar un “gracias” a la muchacha con faldita roja, blusa blanca, rostro fresco y delgadita.

En la gasolinera, se sintió globo lleno de arena que desparrama su contenido en el piso sin forma ni belleza. Rodeada de su propia neblina, lo vio acercarse traspasando paredes, materializado de la nada y sintiéndose más real que todose dirigía a ella.

Un hombre ni jóven ni viejo, ni sucio ni limpio, ni alto ni bajo, sin cara porque no la recuerda, con ojos felinos de color de río limpio que corre, abrazados por unas cejas gruesas y despeinadas, caminó hasta su ventana. Con voz manchada de necesidad, dijo a Laura

“Señora, ayúeme, no ve Usted que vengo saliendo y no tengo ni para pasta ni para cepillo de dientes”

El toque de un león la empujó a una realidad que hacía tiempo deshabitaba. Se ancló en los ojos felinos que corrían al mar. Sintió activarse su tacto y sentir la textura del estuche de cepillo y pasta de dientes en sus manos. Lo tomó con suavidad y los extendió al hombre quien, comprendiendo que ambos se habían colado por una rendija extraña, se volvió lento de movimientos.

Entre hilos invisibles tejidos por una inmensa araña primigenia, se fundieron sonrisas de dientes amarillos y blancos y alientos reales. Ambos globos se vaciaron de arena y se sintieron volar juguetones, livianos en una danza despreocupada.

Laura lo vio alejarse por el espejo retrovisor, traspasando de vuelta muros de realidades que, por unos momentos, se habían rendido ante ellos como un real regalo promocional.

Regresó a casa buscando el abrazo de Mariano, “Negro, tenemos que pellizcarnos. Todo está al revés. Como Amor y Roma. Como Adan y Nada”.

Septiembre 7, 2009

Pan de chocolate

– Los carros se devuelven por la lateral. Esto sólo pudo haber sido un accidente. Un accidente de los de muertos- dijo Juancho mientras el corazón le caía al estómago.

– O el arreglo del puente, una mercancía desparramada sobre la carretera, un suicida, una visita oficial; o un aterrizaje de OVNI o de avión como el del Río Hudson- replicó Isabel en un tono de broma que contuvo la marea negra que crecía dentro de Juancho.

Se conocieron en setiembre de 1999; en una tarde en la que brillaba un sol que no calentaba y se sentían brisas de cambio. Los dos fueron por “pain de chocolat” a la Pastelería de Nicolás.

Estaban esperando su turno, cuando el francés salió a disculparse por el atraso que habría debido a la reparación de uno de los hornos; Isabel y Juancho preguntaron al unísono “¿cuánto tardará?” y curiosos se buscaron, se encontraron, se rieron y bajaron la cabeza tan sincronizados como un micromovimiento de ballet acuático.

– Mucha golosinería la nuestra- sonrió Juancho.

Decididos a no renunciar al pan ni a un café ni a años de compañía, buscaron una mesa. El segundo café vino acompañado por el pan del deseo. Sonaba Vivaldi. Isabel pidió al mesero bajar el volumen.

Encontró los ojos de Juancho y en voz bajita, como ateo en confesionario, dijo -Me cuesta la música-

– ¿Te cuesta la música? ¿Te cuesta toda la música?

Isabel afirmó -Me cuesta. Puedo disfrutarla por un ratito: luego, me sobrepasa y prefiero el silencio-. Vió los ojos negros de Juancho convertirse en lagos para ella. -A mi también me cuesta- dijo él. Se pronunció el “Santo y Seña”, el “Ábrete Sésamo.

La presa abarcaba unos cuatrocientos metros, talvez un poco más; pero por lo empinado del terreno, de lejos, podía verse la brutal interrupción de la normalidad. Juancho tenía razón. Era un accidente de los de muertos.

Con la mirada en la cuesta Isabel le oyó decir:
-¿Cuántos habrían soltado su último aliento al mismo tiempo, con igual sosiego y ritmo?

Advirtió que Juancho empezaba a hundirse en recuerdos y con la determinación de una loba etérea, se lanzó a contenerlo.

– ¿Hablás de muertos partiendo en el mismo turno? dijo irreverente y divertida.

La marea bajó. Juancho rió. Ella era el único espejo capaz de reflejar su dolor sin distorsionarlo, la que con pequeños golpes de pluma lo movía a otro lugar, lo sacaba a respirar. Tenía Isabel la facilidad de hacer preparados de reflexiones y ocurrencias que eran pócimas para el dolor . Era su forma de relativizar, de no perder conciencia de la transitoriedadd de las emociones.

– A la cena no llegamos -dijo Juancho con más alivio que resignación- pero la cena nos da un poco igual, ¿no? El verdadero problema son mis retorcijones de estómago que empeoran” rio.

– Hacéte acompañar de todas las personas a quienes se les está enroscando el intestino al mismo tiempo, con idéntica frecuencia y duración de retorcijón que vos. Negritos africanos namibios o burkinos fasos defecando al unísono con ejecutivos de los distritos financieros de Nueva York, Tokyo y Londres, dijo divertida Isabel

– ¿Y Osama y Bush? Habrán sincronizado mucha cagadera juntos – rió Juancho- Isa, por este rumbo vamos camino a imaginar multitudes cagándose en el mundo a todo ritmo y a toda hora- .

Por dentro Juancho pintó una carcajada de muchos colores que en su rostro apenas se trazó. Se concentró en abrazar a Isabel. Si se expandía lo suficiente la abarcaba.

Los años después del pan de chocolate habían dado para mucho. Juancho en el extranjero. Isabel casada. Juancho casado. Isabel mamá, Isabel de agricultora. Isabel divorciada, Juancho de arquitecto. Isabel diseñadora de jardines, Isabel mamá. Juancho arquitecto con Premio Nacional, Isabel dueña de un café, Isabel mamá.

Ambos generaron acontecimientos que unos tras otros los acercaban y alejaban al antojo de la música que les costaba. Hacía apenas pocos años que comprendieron que para ellos, aún los ríos más arremolinados, se devuelven. Juancho se divorció y volvieron a la tarde del pan con chocolate.

El sentido contrario de la pista quedó habilitado para el paso de ambulancias y tres pasaron al lado con galillo de sirenas. Exaltado, Juancho bajó del carro y caminó hacia el lugar de los muertos. En un momento no pudo avanzar más. Quedó pegado en el asfalto que parecía haberse derretido, fundiéndose con las suelas de los zapatos.

Regresó trémulo y pálido -Isa, son varios. Hay tres sábanas blancas manchadas con sangre y en el asfalto charcos morados brillantes ” dijo asomado por la ventana del carro.

-No puede verse morado, Juancho. Negro con rojo da violeta. Vení. No veás más ese accidente. Ya pasó.”

El lago de sus ojos se desbordó.
-De reencuentros Isabel, hablemos de reencuentros. Una vuelta de la escuela, un regalo del destino, un regreso de la guerra, un retorno de prisión, un reencuentro con el padre, una muerte burlada-.

Derrotado por lo imposible, caminó hacia el carro de adelante a preguntar la hora. Nunca usaron reloj. Isabel decía que todo es más puntual sin reloj. Un señor con arrugas de bulldog y carro por valor de dos casas, le devolvió el tiempo; el que ella había sostenido en sus manos para que para que no se hundiera.

Regresó al carro con el cuerpo helado y el corazón cálido. No estaba Isabel. La recordó cubierta con sábanas blancas sobre el asfalto violeta brillante, un atardecer como ese, en la misma autopista, meses atrás.

Agosto 29, 2009

El cementerio de RíoSe

Los cuatro carriles de la Autopista General Cañas fueron construidos sobre mi pueblo, dejándolo manco y raro.

Los vivos de esa franja fueron “relocated”: dos kilómetros cuadrados de expatriados.

Los muertos quedaron divididos. Los de la parte más sur del Cementerio, siguen en su lugar original al otro lado de la pista, desolados e incomunicados. Excepto las veces que, como ayer, hubo procesión mortuoria a paso apresuradito con el ataúd a cuestas cruzando la autopista. Los riosegundeños tienen bien claro que el último camino en que se acompaña al muerto se hace caminando.

Los muertos del norte del Cementerio si lograron mantenerse en la parte viva del pueblo. Es ahí donde me gustaría la parcelita de reposo eterno de mis restos: sino fuera porque me come la certeza de que algún día se les ocurrirá ampliar la autopista y que me pasará como a los muertos del medio que ya nadie sabe donde están.

Seguro que a ellos =y a mi muerta= ya no nos importa pero como no es el caso, me da la vara por dejar claro que ahí no.

Agosto 21, 2009

Almorzando juntas

Almorzamos juntas en uno de nuestros restaurantes favoritos. Una casa de los años veinte, restaurada con tan buen gusto, que dejó intacto el airecillo de decadencia de la residencia original del que se contagian los peces políticos gordos. Es ahí, en la parte remodelada para hotel, donde se echan los polvos extraoficiales.

No siempre voy a esos almuerzos. Me regañan por ser una rogada, una quitada y una incumplida. Al final me aguantan. Veinticinco años de amistad dan para mucho. Es cierto, a veces me ruegan y me mantengo terca, otras me quito con un pretexto en el mismitito momento en que me dicen y otras digo que voy, voy, y no voy.

La verdad es que no siempre puedo soportar a todas juntas. A veces me come la mezquindad.

Las clases de tennis de un hijo mayor, las de jazz de una hija menor, las de ballet, de piano y de karate, la cancha nueva del cole, el ala nueva del cole, la vida privada de la maestra, separaron de clase a las dos amiguitas que venían juntas desde prekinder, los cuentos del gym, el repasito obligado a las mamás insoportables de los coles, el empeño por sacar nuevas relaciones comunes. La fulanita es cuñada de un hermano de sutano y la hija es compañera del cole del mío. Los cuentos de separaciones, divorcios y enfermedades de los vecinos y conocidos.

Cuatro ensaladas y una orden de ravioli con salsa de quesos. Una de estas cosas no es como las otras…

- Quién es ese que acaba de entrar?
- El ex marido de la sutana
- Ese es un saguate hijueputa
- Si, es un imbécil… y ella tan buena

Ni idea del marido ni de la sutana. Tres pares de buenas tetas postizas, uno de buen tamaño natural, y otra que no se las toca de miedo a concentrar en el plástico la autoestima, y de que no queden bien al tacto.

La empleada buenísima que les hace sopitas todas las noches. La malísima que se metió con el jardinero del vecino, la que se fue a Estados Unidos, la que no limpia bien, la que a cada rato tiene que ir a Nicaragua y así no sirve. El horror de ser la mayor de las mamás de la hija menor.

Pidan el postre de chocolate que es el que no me gusta. Cuatro tés y un expresso doble cortado.

Por dónde andarán? Cómo están?

Las quiero y las extraño.

Agosto 21, 2009

Leer en duo

Que sabrosera la de leer en dos. Cada uno pegado a su lamparilla, cada uno cautivado por lecturas de temas opuestos. La lectura de Séneca caminando al lado de una novela. Acompañados, calladitos por horas. Sosegados como agua mansa en mar abierto.

Agosto 11, 2009

Arte Goldoni

A Fernando lo conocí en el cole. Era un año mayor. Tierno, amable, suavecito. Hace poco pude ver algunas de sus obras y con el privilegio que da intuir las energías creadoras de un amigo quedé felizs728281281_2607455_7746

Fernando Goldoni

Fernando Goldoni

Agosto 10, 2009

Not fair

Ojalá podamos trazar nuevos mapas de relación. Los trillos desgastados ya no son gratificantes. Se que no estoy sola en la aventura, que hay muchos que queremos dar un salto al vacío, sacudirnos el polvo y desenseñarnos.

It’s Not Fair
Letra

oh he treats me with respect he says he loves me all the time
he calls me fifteen times a day he likes to make sure that I’m fine
you know I’ve never met a man whose made me feel quite so secure
hes not like all them other boys they’re all so dumb and immature

there’s just one thing that’s getting in the way
when we go up to bed you’re just not good it’s such a shame
I look into your eyes I want to get to know you
and then you make this noise and its apparent it’s all over

it’s not fair and I think you’re really mean
I think you’re really mean
yes I think you’re really mean

oh you’re supposed to care but you never make me scream
you never make me scream

oh it’s not fair and it’s really not ok
it’s really not ok
it’s really not ok

oh you’re supposed to care but all you do is take
all you do is take

well I lie here in the wet patch in the middle of the bed
I’m feeling pretty damn hard done by, I spent ages giving head
then I remember all the nice things that you’ve ever said to me
maybe I’m just overreacting, maybe you’re the one for me

there’s just one thing that’s getting in the way
when we go up to bed you’re just not good it’s such a shame
I look into your eyes I want to get to know you
and then you make this noise and its apparent it’s all over

it’s not fair and I think your really mean
I think you’re really mean
yes I think you’re really mean

oh your supposed to care but you never make me scream
you never make me scream

oh it’s not fair and it’s really not ok
it’s really not ok
it’s really not ok

oh you’re supposed to care but all you do is take
all you do is take

there’s just one thing that’s getting in the way
when we go up to bed you’re just not good it’s such a shame
I look into your eyes I want to get to know you
and then you make this noise and its apparent it’s all over

it’s not fair and I think you’re really mean
I think you’re really mean
yes I think your really mean

oh you’re supposed to care but you never make me scream
you never make me scream

oh it’s not fair and it’s really not ok
it’s really not ok
it’s really not ok

oh you’re supposed to care but all you do is take
all you do is take

Agosto 10, 2009

Príncipe azul

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Agosto 10, 2009

Apertura

Si abro hoy es gracias a jóvenes twitteros. Ven los blogs con tal naturalidad que preguntan cual es el mío. 140 caracters no dan para explicarles que antes no teníamos forma de hablar al mundo y que no tengo esa práctica y que me cohibe la posibilidad pero  si dieron para preguntar dónde abro uno  y que llovieran respuestas.

Así que esta primera entrada se las dedico a ellos  que están en toas